Microsoft cerró Build 2026 con un anuncio que vuelve a situar su investigación cuántica en el centro del debate tecnológico. La compañía presentó Majorana 2, la nueva versión de su chip cuántico topológico, un dispositivo que sucede al modelo lanzado en 2025 y que había generado tanto expectativas como dudas en la comunidad científica. El anuncio, firmado por Chetan Nayak, responsable del área de hardware cuántico, llega en un momento en el que la industria busca señales claras de que la computación cuántica puede avanzar hacia sistemas más estables y, eventualmente, útiles para aplicaciones prácticas.
El eje del anuncio es la estabilidad de los qubits. En la mayoría de plataformas cuánticas actuales —ya sean superconductoras, fotónicas o basadas en trampas de iones— la coherencia se mantiene durante microsegundos antes de que el entorno introduzca errores. Majorana 2 amplía ese margen de forma notable: los qubits alcanzan una media de 20 segundos de vida coherente y algunos llegan al minuto. En un campo donde la decoherencia limita la profundidad de los circuitos y obliga a recurrir a complejos esquemas de corrección de errores, disponer de qubits que permanecen estables durante ese tiempo abre la puerta a algoritmos más largos y a experimentos que antes resultaban inviables. Microsoft ilustra la diferencia con una metáfora sencilla: pasar de una batería que dura un día a otra que duraría años con una sola carga.
La mejora no proviene de un único cambio, sino de una nueva combinación de materiales. El chip abandona el aluminio superconductor utilizado en la primera generación y adopta plomo, un material menos habitual en dispositivos comerciales pero con propiedades que lo hacen más resistente a interferencias externas. La región semiconductora activa también se ha rediseñado con arseniuro de indio y una aleación de arseniuro de indio-antimonio, materiales que llevan años presentes en investigaciones sobre estados cuánticos topológicos y que han mostrado tolerancia frente a perturbaciones como rayos cósmicos o radiación de fondo. Las operaciones del chip se ejecutan en un microsegundo y cada qubit ocupa aproximadamente una centésima de milímetro, dimensiones que permiten imaginar configuraciones más densas sin comprometer la estabilidad térmica o electromagnética del sistema.
Un aspecto llamativo del anuncio es que Majorana 2 no solo representa un avance en física de materiales, sino también en metodología. Microsoft confirmó que el chip fue diseñado con la asistencia de Microsoft Discovery, su plataforma de investigación basada en agentes autónomos. Discovery se utiliza para explorar combinaciones de materiales, geometrías y parámetros experimentales, acelerando procesos que tradicionalmente requieren ciclos largos de prueba y error. La participación de esta plataforma convierte al chip en uno de los primeros ejemplos de hardware cuántico desarrollado con apoyo de IA generativa en un entorno industrial, un enfoque que ya se está extendiendo a otras áreas como la química computacional o la biología estructural.
Sobre la base de estos resultados, la compañía ha actualizado su calendario hacia un ordenador cuántico tolerante a fallos y sitúa ese objetivo en 2029, un plazo que entra en los ciclos de planificación tecnológica de grandes organizaciones. El horizonte coincide con las hojas de ruta publicadas por otros actores del sector, como IBM o Google, aunque cada uno sigue aproximaciones distintas. Microsoft mantiene su apuesta por qubits topológicos, una línea de investigación que busca reducir la necesidad de corrección de errores mediante estabilidad física intrínseca, en contraste con arquitecturas que dependen de códigos de corrección más intensivos.
Para el sector tecnológico y los departamentos de I+D, el anuncio tiene implicaciones de medio plazo. La posibilidad de contar con sistemas cuánticos más estables y, eventualmente, tolerantes a fallos, abre la puerta a resolver problemas de optimización, simulación molecular o criptografía que hoy requieren aproximaciones heurísticas o simulaciones clásicas extremadamente costosas. Aunque Majorana 2 no resuelve por sí solo los desafíos de la computación cuántica práctica, sí representa un avance que reconfigura la posición de Microsoft en una carrera donde la competencia es intensa y los plazos son largos. La combinación de estabilidad mejorada, nuevos materiales y diseño asistido por IA sugiere que la compañía está consolidando una trayectoria que podría acercar la computación cuántica operativa a un escenario realista dentro de la próxima década.
Fuente: Microsoft | Editado por CDOL





































