De la consulta a la operación: el nuevo rol de los agentes de inteligencia artificial en las organizaciones

Un estudio de KPMG revela que solo el 20% de las empresas centroamericanas posee una estrategia definida de IA, en un momento donde la tecnología busca optimizar la productividad y el costo operativo.

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Simulación de IA.

La próxima etapa de la IA empresarial estará marcada por asistentes y agentes capaces de coordinar procesos, reducir tareas manuales y acelerar la toma de decisiones
Centroamérica 17 de septiembre de 2026.- Durante los últimos años, buena parte de la conversación empresarial sobre inteligencia artificial (IA) se centró en su capacidad para responder preguntas, resumir documentos, redactar contenidos o analizar información. Sin embargo, la siguiente etapa apunta a un cambio más profundo: pasar de asistir al usuario en tareas aisladas a coordinar procesos completos dentro de la organización.

Una empresa obtiene valor limitado cuando la IA únicamente explica qué ocurrió, pero puede generar un impacto mayor cuando ayuda a identificar el problema, reunir información, coordinar tareas y preparar acciones para resolverlo. Esto permite reducir tiempos de respuesta, disminuir la carga administrativa y aprovechar mejor el conocimiento de los equipos.

Esta transición cobra especial relevancia en Centroamérica, donde todavía existe una brecha entre el interés por la IA y su incorporación estratégica al negocio. Según el estudio Panorama de la inteligencia artificial en México y Centroamérica 2025, de KPMG, solo el 20% de las organizaciones centroamericanas consultadas cuenta con una estrategia de IA bien definida y alineada con la visión de la empresa, mientras que el 53% aún no ha implementado proyectos de IA. El estudio, realizado entre agosto y septiembre de 2025 entre 138 tomadores de decisiones de México y Centroamérica, muestra que para muchas compañías el reto ya no es conocer la tecnología, sino convertirla en procesos, métricas y resultados concretos.

SAP presentó durante SAP Sapphire 2026 su visión de una empresa en la que asistentes y agentes de inteligencia artificial trabajan a través de distintas áreas y aplicaciones. En este modelo, las personas definen estrategia, prioridades y límites, mientras la tecnología coordina actividades que hoy requieren búsquedas manuales, correos, conciliaciones y navegación entre sistemas.

˝El valor económico de la inteligencia artificial no reside únicamente en generar respuestas más rápidas, sino en reducir la brecha entre una decisión y su ejecución…˝ Cristobal Vergara de SAP

“El valor económico de la inteligencia artificial no reside únicamente en generar respuestas más rápidas, sino en reducir la brecha entre una decisión y su ejecución. Cuando los asistentes pueden reunir información, coordinar tareas y presentar alternativas dentro de los controles de la empresa, los equipos dedican más tiempo al análisis, la negociación y la toma de decisiones”, señaló Cristobal Vergara, Director de la región Andina, Centroamérica y Caribe de SAP.

De herramienta de consulta a capacidad operativa
Aunque suelen utilizarse como sinónimos, chatbot, asistente y agente representan distintos niveles de capacidad. Un chatbot responde preguntas; un asistente comprende el rol del usuario, el proceso y el resultado que busca; y un agente ejecuta tareas especializadas, como analizar información, validar un registro, iniciar un flujo o actualizar un sistema.

Cuando varios agentes trabajan de manera coordinada, pueden dividir un proceso complejo en distintas actividades. El asistente organiza el trabajo y los agentes ejecutan las tareas necesarias en las aplicaciones correspondientes.

Esta evolución puede tener implicaciones relevantes para la productividad. Muchos colaboradores todavía dedican parte de su jornada a localizar información, trasladar datos entre sistemas, solicitar aprobaciones y dar seguimiento a procesos entre departamentos. Los agentes pueden automatizar parte de esa coordinación sin eliminar la supervisión humana.

Menos tiempo navegando sistemas
En el modelo tradicional, una persona debe saber qué aplicación abrir, dónde está la información, qué transacción ejecutar y quién debe aprobar el siguiente paso. Si intervienen varias áreas, también debe transferir información y confirmar que cada participante haya completado su tarea.
Joule Work, anunciado por SAP, busca cambiar esta dinámica al permitir que el usuario exprese en lenguaje natural el resultado que desea alcanzar. Los Joule Assistants pueden coordinar agentes, información, herramientas y aplicaciones de SAP y de terceros.

Un director financiero, por ejemplo, podría solicitar las causas de una disminución del flujo de caja y distintos escenarios para la dirección. Varios agentes podrían revisar cuentas por cobrar, fechas de pago, facturas disputadas, variaciones en ventas e inventarios. La tecnología reuniría la información para que el equipo financiero evalúe alternativas con mayor rapidez y contexto, sin decidir automáticamente sobre el uso de la liquidez.

Un impacto que atraviesa distintas áreas
La misma lógica puede trasladarse a funciones con efecto directo sobre costos, ingresos y continuidad operativa. En Compras, un asistente podría analizar proveedores, revisar contratos, identificar riesgos y preparar información para una negociación. En Recursos Humanos, los agentes pueden apoyar la incorporación de empleados, reuniendo documentos y coordinando tareas entre equipos.

En la cadena de suministro, la IA podría identificar un retraso, analizar su impacto en pedidos e inventarios y presentar alternativas. La rapidez para interpretar una interrupción y responder puede marcar la diferencia entre un problema manejable y una pérdida de ventas.

La autonomía no elimina la responsabilidad
El concepto de empresa autónoma puede interpretarse erróneamente como una organización sin intervención humana. La propuesta de SAP plantea otra distribución de funciones: las personas establecen objetivos, políticas, autorizaciones y criterios de riesgo, mientras los asistentes coordinan y los agentes ejecutan tareas dentro de esos límites.
Las decisiones que requieren criterio, responsabilidad o manejo de excepciones continúan bajo control humano. Para que el modelo funcione, las organizaciones necesitan datos confiables, procesos definidos y reglas claras sobre lo que la IA puede hacer, incluido cuándo un agente puede avanzar automáticamente y cuándo debe solicitar aprobación.

La productividad como resultado
SAP anunció que su estrategia de empresa autónoma contempla más de 50 Joule Assistants especializados y más de 200 agentes para distintos procesos empresariales. Su relevancia no radica solo en la cantidad de capacidades, sino en su posibilidad de trabajar coordinadamente mediante información, políticas y procesos compartidos.

Para las empresas, el objetivo no debería ser incorporar más herramientas de IA, sino obtener mejores resultados: reducir tiempos de ciclo, acelerar el cierre financiero, responder antes a una interrupción, mejorar el seguimiento de cobros o liberar horas destinadas a tareas administrativas.

La inteligencia artificial empresarial dejará de medirse únicamente por la calidad de sus respuestas. Su verdadero valor económico estará en la capacidad de mantener los procesos en movimiento, mejorar la productividad y permitir que las personas dediquen más tiempo a las decisiones que requieren experiencia, criterio y visión de negocio.

Fuente SAP | Editado por CDOL

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