Una foto de Esther Crawford durmiendo en un saco de dormir en su oficina de Twitter se hizo viral a principios de año.
La mujer, que fue despedida por Elon Musk en marzo, publicó un post en la red social ahora llamada X en el que expresaba su opinión sobre el empresario. «Lo decide todo con las tripas. No estoy de acuerdo con muchos de los movimientos que ha hecho y me sorprende que haya sacado tanto del Twitter original, pero con suficiente dinero y tiempo, podría surgir algo nuevo e innovador del proyecto», escribió Crawford.
Exdirectora de Gestión de Producto de Twitter desde diciembre de 2020, se había incorporado a la compañía tras la adquisición de Squad, una app especializada en videochat. «En persona Elon es encantador y realmente divertido. El problema es que su personalidad y su comportamiento pueden pasar de la excitación a la ira en un segundo», explica la exdirectiva, que añade que los empleados de Twitter a menudo temblaban ante la idea de ser convocados a una reunión por Musk, por cualquier noticia negativa.
«Las decisiones sobre productos y negocios eran casi siempre el resultado de sus instintos y no en respuesta a datos y pruebas», señala Crawford, que afirma que el empresario parecía confiar más en las encuestas publicadas en las redes sociales que en los empleados.
«Su audacia, pasión y capacidad de contar historias son inspiradoras, pero su falta de proceso crítico y empatía es problemática», concluye. Desde hace unos días, Twitter se ha convertido en X, cuyo logotipo ha sustituido al pájaro azul por todas partes en los perfiles oficiales y las páginas de soporte del sitio. Musk está reduciendo los precios de la publicidad para atraer inversores.
Fuente: Web. Editado por CambioDigital OnLine






































