ChatGpt no superó la prueba de Turing, diseñada para comprobar si una máquina ha alcanzado un nivel de inteligencia capaz de engañar a alguien haciéndole creer que es humana.
Sin embargo, estuvo muy cerca: en su versión más actualizada, GPT-4, consiguió engañar a los participantes el 41% de las veces.
El resultado ha sido publicado en la plataforma arXiv, que alberga trabajos que aún no han sido revisados por la comunidad científica, por dos investigadores de la Universidad de California en San Diego, que advierten de las consecuencias económicas y sociales que podría tener una Inteligencia Artificial capaz de hacerse pasar por un ser humano.
Los dos investigadores Cameron Jones y Benjamín Bergen reclutaron a 650 participantes para que mantuvieran conversaciones breves con otros voluntarios o ChatGPT sin su conocimiento. La última versión de GPT-4, lanzada por la empresa OpenAI este año, convenció a los participantes de que se trataba de una persona el 41% de las veces, mientras que la versión anterior, llamada GPT-3.5, sólo les convenció entre el 5% y el 14% de las veces. También es interesante señalar que los humanos sólo consiguieron convencer a otros voluntarios de que no eran máquinas en el 63% de las pruebas.
Los que desenmascararon correctamente a ChatGPT se basaron en algunos factores clave: conversaciones demasiado formales o, por el contrario, demasiado informales, textos excesivamente ampulosos o muy concisos, o incluso una gramática y una puntuación excepcionalmente buenas o malas, eran elementos que hacían sonar una señal de «alarma».
Otro rasgo revelador fue la generalidad de la respuesta. «Estos sistemas están optimizados para producir textos muy probables y evitar las opiniones controvertidas», explican los autores del estudio: «Esto fomenta respuestas muy genéricas, desprovistas de la idiosincrasia típica de una persona».
Fuente: Web. Editado por CambioDigital OnLine









































