Bancaribe, siempre a la vanguardia en la seguridad de sus usuarios y la educación financiera, realizó recientemente un evento titulado «Protege y Crece en la Nueva Era Digital». La cita, que contó con la presencia de directivos, periodistas, clientes y colaboradores, se centró en la importancia de la confianza y la ciberseguridad en un mundo que avanza a velocidad exponencial.
La presentación estuvo a cargo de Isa Bermúdez, Estratega en Mercadeo y Negocios cautivó a la audiencia con su capacidad para conectar y ofrecer perspectivas valiosas sobre los desafíos y oportunidades del mundo en línea.
La exponencialidad del cambio y la necesidad de adaptación
Bermúdez inició su intervención con una poderosa analogía para ilustrar la velocidad exponencial a la que el mundo está cambiando. Comparó el grosor de una hoja de papel doblada sucesivamente: si se dobla 7 veces, apenas alcanza un centímetro. Pero si se doblara 50 veces, su grosor equivaldría a la distancia de la Tierra al Sol. Y si se doblara una vez más (51 veces), alcanzaría la distancia de la Tierra al Sol y de regreso.
«Así está cambiando nuestro mundo ahora», enfatizó Bermúdez. «A una magnitud que nuestra mente es hasta incapaz de entender». Ante esta realidad, la ponente destacó la imperante necesidad de una mayor adaptación humana. Si bien la tecnología avanza exponencialmente, el pensamiento humano tiende a ser lineal, lo que genera incomodidad y resistencia al cambio.
La pandemia de COVID-19, aunque trágica, obligó a la humanidad a acelerar su adaptación a la tecnología, impulsando los pagos digitales y los negocios en línea. Sin embargo, aún existe una brecha significativa entre la evolución tecnológica y nuestra capacidad de asimilación. El llamado de Bermúdez fue claro: debemos abrir la mente y evolucionar más rápido, cultivando la curiosidad y el deseo de aprender de las nuevas herramientas que nos ofrece la tecnología.
La tecnología: Una herramienta, no un enemigo
Un punto destacado de la charla fue la desmitificación de la tecnología como algo inherentemente «malo». Bermúdez la comparó con una piedra: «Es una herramienta. Tú la puedes usar para construir una casa, como un pisapapeles, o la puedes usar para herir a alguien. El problema no está en la herramienta; el problema está en nosotros, los seres humanos, en cómo elegimos usarla, con qué conciencia.»
La ponente subrayó que en la era digital, un solo clic puede cambiar tu vida. Esta afirmación cobra especial relevancia al considerar la preocupante cifra de más de 9 millones de amenazas cibernéticas en Venezuela en 2024, lo que equivale a 17 ataques cibernéticos por minuto. Esto demuestra que, mientras los usuarios están tranquilos, hay una actividad constante para desmantelar la seguridad y el patrimonio de las personas, resultando en la pérdida de dinero, identidad y, lo más importante, la tranquilidad.
La ponente compartió un caso real de una persona, a quien llamó María, que perdió su dinero por un mensaje de texto fraudulento pidiéndole actualizar sus datos bancarios a través de un enlace falso. En solo 15 minutos, su cuenta quedó vacía. «Nuestro acto económico fue moral», sentenció Bermúdez, refiriéndose al daño a la confianza que este tipo de fraudes causan.
Mitos y tipos de fraude electrónico
La experta desmintió el mito de que «si no hago nada, no me va a pasar nada» o «solo les pasa a las grandes empresas». Insistió en que la ciberseguridad es una corresponsabilidad.
Entre los tipos de fraudes electrónicos más comunes destacó:
Phishing: Correos o mensajes falsos que simulan ser entidades legítimas (bancos, empresas) para obtener información confidencial. Advirtió sobre la importancia de verificar la URL en el navegador y evitar hacer clic en enlaces sospechosos, especialmente en anuncios pagados que aparecen primero en los motores de búsqueda.
Vishing: Llamadas telefónicas fraudulentas que buscan engañar para revelar datos sensibles. Resaltó el peligro actual de la inteligencia artificial que puede imitar voces exactas para manipular a las víctimas.
Perfiles falsos en redes sociales: Cuentas que se hacen pasar por personas o entidades para estafar, robar información o secuestrar cuentas.
Ataques de denegación de servicio (DoS): Saturan plataformas para dejarlas fuera de línea.
Bermúdez mostró ejemplos de comprobantes de pago falsos y transferencias fraudulentas que circulan en Venezuela, instando a los comercios y usuarios a ser extremadamente precavidos y verificar cada transacción. «Los delincuentes digitales, no atacan la tecnología, sino la urgencia y la confianza de las personas, sabiendo que es más fácil que el error provenga del usuario que de la máquina», enfatizó.
Consejos prácticos para la protección digital
Para protegerse en este entorno digital, ofreció valiosos consejos, entre ellos:
Contraseñas fuertes y únicas: Combinar letras, números y signos, y cambiarlas regularmente. Mencionó la amenaza de la computación cuántica, que podría descifrar contraseñas en segundos, en comparación con los meses que le tomaba a una computadora tradicional.
Doble verificación en dos pasos: Activar esta medida de seguridad en todas las cuentas sensibles (correos, redes sociales, aplicaciones bancarias). Es un proceso sencillo que toma solo dos minutos y fortalece considerablemente la protección.
Regla 3-2-1 para el respaldo de información: Mantener tres copias de la información importante, en dos formatos distintos, y una copia fuera de la oficina o equipo.
Evitar enlaces sospechosos: Si algo parece sospechoso, es probable que lo sea. Las entidades legítimas no solicitan datos urgentes o confidenciales por mensajes directos o correos.
Capacitar al equipo y a la familia: La seguridad es una cadena y es crucial que todos estén informados y alerta. La información es una herramienta de protección.
Monitorear sistemas, correos y transacciones: Lo que no se mide, no se puede mejorar ni proteger.
«No se trata de vivir con miedo, sino de tener criterio y curiosidad. La diferencia radica en cómo se decide protegerse», destacó.
Desarrollando una mentalidad exponencial
La ponente concluyó su intervención con un llamado a la acción: «En la era digital, no gana el que sabe más, sino el que lo aplica más rápido», indicando que es fundamental aplicar el conocimiento adquirido, para obtener resultados.
Bermúdez invitó a la audiencia a desarrollar un «mindset exponencial»: una mentalidad de crecimiento que les permita avanzar al ritmo de la tecnología.
Esto implica:
Aprender más rápido y ser curiosos: La ponente compartió que ella misma aprendió sobre inteligencia artificial de manera autodidacta, impulsada por la curiosidad.
Ver el cambio como una oportunidad, no una amenaza: Integrar las nuevas tecnologías en las operaciones para vender más.
Estar dispuesto a soltar lo que ya no funciona: Aferrarse a lo tradicional puede significar perder oportunidades gigantescas.
Avanzar sin esperar tener todo bajo control: Tomar acción, aunque sea de forma gradual.
Como ejemplo de éxito, relató el caso de Luis, un emprendedor de empanadas que, al digitalizar su negocio, aceptar pagos móviles y automatizar pedidos, logró un crecimiento del 50% en un año. «Luis no cambió su producto, pero sí su mentalidad, aprovechando la tecnología para escalar su emprendimiento», dijo.
Finalmente, recalcó que en los próximos años, lo más valorado no será el conocimiento técnico, sino la capacidad de aprender y adaptarse. La seguridad no es una paranoia, sino una estrategia y una elección diaria. «Yo elijo cuidarme, yo elijo protegerme, yo elijo que mi negocio esté protegido, yo elijo que los míos estén protegidos, y yo elijo que mis clientes, a quienes yo me debo, de que yo sirvo, estén protegidos», concluyó, instando a todos a ser generadores de confianza en la nueva era digital.
Autor: CDOL





































