La Cámara de Empresas de Servicios de Telecomunicaciones (Casetel) llevó a cabo su foro anual titulado «IA en Telecomunicaciones: El equilibrio entre la innovación y el riesgo». El evento se convirtió en un espacio propicio para analizar las tendencias, retos, marcos éticos y proyecciones de la Inteligencia Artificial (IA) en el sector.
La jornada contó con la participación de diversas personalidades del ecosistema digital, incluyendo a José Alexis Ramírez Anteliz, gerente de Formación del regulador Conatel, comunicadores sociales y representantes de proveedores de servicios de internet locales, quienes expusieron perspectivas clave sobre la regulación y el panorama global y nacional de esta tecnología.
Durante las disertaciones se destacó la enorme brecha existente entre la velocidad de la legislación y el ritmo de los avances tecnológicos. Se explicó de manera ilustrativa que la Tierra orbita alrededor del Sol a una velocidad de 107.000 kilómetros por hora y gira sobre su propio eje a cerca de 1.600 kilómetros por hora, una rapidez comparable con la evolución actual de la IA.
En el ámbito internacional, se señaló que la Unión Europea se encuentra a la cabeza con un sistema regulatorio basado en la gestión de altos riesgos para el elemento humano, contemplando un cronograma de ejecución con la entrada en vigencia de normativas específicas. En contraste, el modelo de Estados Unidos se presenta de forma fragmentada debido a su estructura federal, acumulando más de 100 medidas regulatorias distintas entre estados como California, Illinois y Utah. Por su parte, la UNESCO, que agrupa a 193 países, emitió una resolución para proteger a las poblaciones más vulnerables y alertó sobre la necesidad de evitar el secuestro de la voz humana en medios como la radiodifusión.
El panorama del anteproyecto y la participación digital en Venezuela
En el contexto nacional, se revelaron detalles significativos sobre los avances legislativos en la materia. En 2024 se introdujo un anteproyecto inicial de 54 páginas en la Asamblea Nacional. Actualmente, se encuentra en desarrollo un proyecto de reforma para segunda discusión que consta de 177 páginas. Gracias al uso de las tecnologías de información, este proceso de debate puede ser colocado en una plataforma web para que toda la ciudadanía participe a distancia mediante diagnósticos situacionales y estudios comparativos de la región o benchmarking, incorporando estándares internacionales y las opiniones de los expertos nacionales.
«El enfoque de esta propuesta busca no asfixiar la creatividad, sino crear un entorno de confianza digital donde el ente regulador actúe como promotor e impulsor», destacó Ramírez, informando que nuestro país adoptó previamente el Código de Ética para un Uso Responsable de la Inteligencia Artificial, impulsado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el cual recoge nueve principios fundamentales alineados con los consensos de las asociaciones de abogados de América Latina y el Caribe.
Asimismo, se informó sobre la existencia de leyes vinculadas al ecosistema, incluyendo la Ley Nacional del Sistema de Tecnología de Información y Comunicación (que reemplazará a la Ley de Infogobierno), una Ley Nacional de Ciberseguridad y un sistema nacional de certificación de información.
Riesgos, desafíos de mercado y soberanía de datos
La presentación abordó los riesgos del entorno actual, entre los que destaca el doble estándar tecnológico que afecta a las empresas sujetas a registros locales frente a proveedores de infraestructura global como Starlink, los cuales representan un desafío para los operadores que proveen conectividad internacional. En América Latina, estadísticas del sector revelan que el 39% de las empresas carecen de políticas definidas sobre el uso de la IA, lo cual resalta la urgencia de establecer directrices corporativas claras frente a los proveedores tecnológicos para garantizar la soberanía y la gobernanza del dato, evitando que la información sea retenida o paralizada por fallas comerciales.
Entre las propuestas discutidas para la futura regulación se incluyeron:
-La implementación de marcas de agua obligatorias y no borrables en todo contenido generado por IA, siguiendo modelos implementados en China para garantizar la trazabilidad.
-La gobernanza de datos y la minimización de la información personal recolectada.
-El derecho al olvido, permitiendo a los ciudadanos exigir la eliminación de sus datos en los servidores de los proveedores.
-El establecimiento de espacios de datos nacionales para garantizar que la información sensible sobre salud, educación y energía repose dentro del territorio del país.
-La planificación de la protección intelectual frente a la IA para determinar los límites de la autoría, la imagen personal y la producción de datos e investigación.
-La responsabilidad directa del desarrollador sobre el código generado para evitar la impunidad ante delitos informáticos, daños sistémicos a la imagen de marca y manipulación de datos.
Seis dimensiones para la mitigación de riesgos
Para balancear la operación corporativa y los controles de seguridad, se definieron seis dimensiones críticas en el uso de la IA:
Sesgo y equidad: evitar discriminaciones por edad, sexo o raza en procesos automatizados como la captación de personal.
Transparencia y explicabilidad: rechazar la opacidad de los componentes tecnológicos o cajas negras, exigiendo procesos claros y auditarles de forma presencial.
Privacidad de los datos: protección estricta del activo informático de la organización.
Ciberseguridad: abordaje disciplinario frente a la multiplicación de ataques de ingeniería social.
Confiabilidad en los componentes: asegurar el crecimiento técnico de la institución en la misma ruta de la tecnología implementada.
Gobernanza del día a día: enfocar la sanidad, la seguridad y el marco ético bajo estrategias corporativas y no medidas de facto.
El retorno al talento humano y la alfabetización digital
A pesar de las proyecciones que estiman un reemplazo masivo de personal por la automatización, se ofrecieron datos que reflejan una tendencia de retorno al factor humano debido a la complejidad de los procesos.
En el área de los centros de atención telefónica o call centers, el 62% de las empresas citan la seguridad y el riesgo como la razón principal para no implementar agentes autónomos de IA, prefiriendo la gestión humana ante interacciones complejas. De igual forma, en la logística de almacenes y en el desarrollo de software, grandes corporaciones han enfrentado altos costos energéticos, reafirmando que las capacidades humanas siguen siendo fundamentales para resolver problemas cotidianos y estratégicos.
Los expertos identificaron tres segmentos de actitud frente a la IA: los entusiastas que defienden su moralidad, los detractores que temen un escenario distópico y un tercer grupo de ejecutivos que requieren educación y reflexión para implementarla correctamente. El debate subrayó la necesidad de avanzar en la alfabetización digital enfocada en el ser y el hacer, más allá del simple tener aplicaciones o conectividad, bajo la premisa de que la eficiencia no radica en eliminar al ser humano, sino en elevarlo a través del conocimiento.
Casos prácticos de adopción en el sector
En el ámbito operativo venezolano, las empresas de telecomunicaciones han comenzado a migrar de soluciones básicas hacia aplicaciones ancladas en estrategias de negocio bien estructuradas. Inicialmente, el temor a la obsolescencia paralizó las acciones, pero en los últimos 12 meses se han evidenciado progresos en dos áreas clave: la ciberseguridad interna para la detección de ataques y anomalías en las redes, y la personalización comercial para la segmentación de clientes, cuyos resultados se esperan visibilizar con mayor fuerza a partir del segundo semestre del año.
Hacia el modelo de «empresas techco»
El foro concluyó proyectando la evolución de las empresas de telecomunicaciones tradicionales hacia el modelo de corporaciones techco. Estas organizaciones ya no se limitan a proveer servicios de conectividad, voz, video o datos residenciales y corporativos, sino que se transforman en plataformas facilitadoras de infraestructura tecnológica inteligente.
De acuerdo con proyecciones de consultoras como DST Partners, se estima que el 80% de las empresas tecnológicas del sector van a convertirse en facilitadoras de tecnología e infraestructura de IA para sus usuarios dentro de los próximos 3 a 5 años, asumiendo los datos como un activo estratégico fundamental con valor de mercado no tratable a la ligera.
Autor: Clelia Santambrogio, CDOL.





































