Surgen más detalles sobre la intrusión cibernética sufrida en 2023 por OpenAI, la empresa matriz de ChatGPT: los ciberdelincuentes accedieron a los sistemas de mensajería interna de la compañía y robaron detalles sobre el diseño de las tecnologías de inteligencia artificial de la empresa.
Así lo informó el New York Times. Según el informe del rumor, los ciberdelincuentes no irrumpieron, sin embargo, en los sistemas donde OpenAI aloja y construye su inteligencia artificial.
Los ejecutivos de OpenAI informaron de la brecha tanto a los empleados en una junta general celebrada en abril del año pasado como al consejo de administración de la empresa, pero decidieron no compartir la noticia públicamente porque no se había robado información de clientes o socios. Los directivos, según el informe, no consideraron el incidente una amenaza para la seguridad nacional, al creer que el pirata informático era un particular sin vínculos conocidos con un gobierno extranjero. La empresa, con sede en San Francisco, tampoco informó de la filtración a las fuerzas de seguridad federales.
En abril de 2023, los ejecutivos de OpenAI habían tenido conocimiento de una intrusión en sus sistemas a principios de ese año, y la brecha se hizo pública a finales de junio de ese año. A raíz de ello, Leopold Aschenbrenner, director del programa técnico de OpenAI, había enviado una nota al consejo de administración en la que afirmaba que la empresa no estaba haciendo lo suficiente para impedir que el gobierno chino y otros adversarios extranjeros robaran sus secretos. En mayo, OpenAI declaró que había cerrado cinco operaciones encubiertas de influencia que pretendían utilizar sus modelos de inteligencia artificial para «actividades engañosas». El gobierno de Biden se declaró dispuesto a intensificar los esfuerzos para salvaguardar la tecnología de inteligencia artificial de China y Rusia.
Al parecer, hace unas semanas, unos hackers publicaron una versión «modificada» de ChatGPT, llamada «God Mod GPT», con la que podían preguntar cualquier cosa al chatbot, sin ningún límite. Como resultado, la IA acababa dando respuestas incluso sobre temas ilegales, como drogas y armas. Al parecer, esta versión fue posible desbloqueando el código de desarrollo del modelo, mediante el llamado ‘jailbreak’ informático.
Fuente: Web. Editado por CambioDigital OnLine







































