China compite en la carrera de los implantes cerebrales con NeuroXess frente a Neuralink

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El desarrollo de las tecnologías chinas avanza frente a la posición de occidente con Neuralink. Según informa Financial Times, la empresa emergente de Shanghái, NeuroXess, ha comunicado progresos en la creación de sus propias interfaces neurales, diseñadas para establecer una conexión entre el cerebro humano y un ordenador.

Este sector es el mismo en el que se especializa Neuralink, la compañía fundada por Elon Musk. El pasado mayo, dicha firma permitió que un hombre con esclerosis lateral amiotrófica, con imposibilidad para moverse y hablar, realizara un video para Youtube utilizando el pensamiento y empleando la IA para el doblaje de voz.

El medio Financial Times destaca que el año pasado Pekín calificó las interfaces neurales como un sector estratégico. Para ello, el gobierno publicó una hoja de ruta que proyecta el desarrollo de dos o tres empresas de relevancia mundial antes de que finalice la década.

Diferencias técnicas entre los sistemas
A diferencia del método de Neuralink, que requiere insertar filamentos microscópicos directamente en los tejidos cerebrales, el implante de origen chino utiliza una red flexible de poliimida y metal que se sitúa sobre la superficie de la corteza. Esta tecnología resulta menos invasiva para los tejidos y evita la aparición de cicatrices o procesos inflamatorios.

No obstante, este sistema presenta una velocidad en la transmisión de datos que equivale a la mitad de la registrada en las pruebas estadounidenses. Los primeros pacientes que utilizaron la tecnología de NeuroXess lograron controlar el cursor de un ordenador y establecer comunicación pocos días después de la intervención quirúrgica.

Actualmente, diversas empresas y universidades en Estados Unidos y Europa trabajan en el desarrollo de estas interfaces de comunicación interconectada, conocidas técnicamente como BCI. Una de las incorporaciones más recientes en este ámbito es Merge Labs, que cuenta con una financiación de US$ 250 millones aportada por inversores como Sam Altman y OpenAI, con el objetivo de desarrollar tecnología de ultrasonidos para la interacción cerebral.

Fuente: Web. Editado por CDOL

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