La rápida expansión de la infraestructura necesaria para sostener la inteligencia artificial generativa y el procesamiento en la nube está generando tensiones en las metas de sostenibilidad de las principales compañías tecnológicas.
Informes de responsabilidad ambiental publicados por Microsoft y Google evidencian la complejidad de equilibrar la apertura de nuevos centros de datos con sus compromisos de reducción de huella de carbono y preservación de recursos hídricos.
En su más reciente balance de sostenibilidad, Microsoft reportó un incremento del 25% en sus emisiones globales de gases de efecto invernadero en comparación con el periodo anterior, alcanzando un total cercano a las 20.3 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente.
Este aumento responde principalmente a la edificación y operación de complejos de cómputo a gran escala, así como a un cambio estratégico en su modelo de adquisición de energía limpia. La compañía decidió suspender la compra de certificados de compensación ecológica para destinar ese capital directamente a la construcción de nuevas plantas de generación renovable. Durante la etapa de construcción y puesta en marcha de estas instalaciones, la contabilidad ambiental de la empresa refleja de manera directa el consumo de la red eléctrica convencional.
Por su parte, Google centró la actualización de sus reportes en la gestión de agua utilizada para el enfriamiento de servidores. La firma de Mountain View detalló su plan para lograr un balance positivo de agua para el año 2030, con el compromiso de reponer un volumen superior al que consumen sus instalaciones. La estrategia contempla la ejecución de 165 proyectos en 97 cuencas hidrográficas prioritarias, orientados a regenerar más de 71.000 millones de litros de agua al año al cierre de la década. Esta cifra representa más del doble del volumen consumido por sus operaciones durante el año 2024. Para respaldar esta meta, la multinacional destinó un fondo superior a los US$ 500 millones orientado a la modernización de plantas públicas de tratamiento de aguas residuales en las zonas donde opera.
Este contexto operativo coincide con evaluaciones de agencias internacionales como la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que ha proyectado un incremento sustancial en la demanda de electricidad por parte de los centros de procesamiento de datos a nivel global para los próximos años. Asimismo, análisis de firmas como Gartner indican que la disponibilidad de suministro eléctrico continuo y el costo operativo del enfriamiento eficiente se han convertido en variables críticas para la viabilidad de los nuevos proyectos de infraestructura tecnológica.
Fuente: https://www.microsoft.com/sustainability-report








































