Investigadores vinculan uso excesivo de Internet con un mayor nivel de estrés y deterioro del estado de ánimo

Una investigación de la Universidad de Duisburgo-Essen revela que el hábito compulsivo en línea lleva a descuidar la actividad física y el contacto social.

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El uso excesivo de plataformas digitales como videojuegos, redes sociales y comercio electrónico influye de manera directa en el deterioro del estado de ánimo y el incremento de los niveles de estrés en adultos.

Así lo concluyó una investigación realizada por la Universidad de Duisburgo-Essen y publicada en la revista científica PLOS ONE, tras analizar el comportamiento de 900 adultos que hicieron uso de estos servicios en línea. El trabajo clasificó el consumo de internet en categorías de uso patológico, riesgoso o no problematico, definiendo el comportamiento problemático como aquel donde la frecuencia excesiva compromete la funcionalidad diaria o genera malestar psicológico.

Durante la fase de recolección de datos, realizada a lo largo de 2025, los participantes completaron un registro diario durante dos semanas para medir parámetros como el estado de ánimo, el estrés, el impulso irrefrenable de navegar, el tiempo total en pantalla y la postergación de actividades esenciales. Los resultados indican que las personas con un uso problemático del entorno digital reportaron mayores índices de estrés, estados de ánimo más desfavorables y una marcada tendencia a descuidar hábitos saludables como la actividad física, el esparcimiento al aire libre y la interacción social presencial. El estudio identifica que el alivio temporal y la sensación de placer actúan como reforzadores del hábito, mientras que el impulso involuntario consolida el consumo prolongado.

Este hallazgo se alinea con investigaciones previas publicadas por instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en años recientes incluyó el trastorno por uso de videojuegos dentro de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). De igual forma, analistas del sector tecnológico y expertos de la Asociación Americana de Psicología señalan que los mecanismos de diseño orientados a la retención de usuarios en redes sociales e interacciones digitales —tales como el desplazamiento infinito y las notificaciones personalizadas— elevan el costo en salud mental al competir por la atención de las personas.

La evidencia científica señala que la dependencia excesiva a aplicaciones en línea altera la autorregulación emocional. Frente a este panorama, diversos organismos y especialistas destacan la importancia de implementar límites de tiempo frente a las pantallas y promover un consumo digital consciente que minimice el impacto negativo en el bienestar cotidiano.

Fuente: https://journals.plos-one.org/

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