«El trabajo remoto improvisado tras el sismo, expone a las empresas venezolanas a ciberataques». Rangel, ESET Venezuela

La prisa por mantener las operaciones corporativas mediante esquemas híbridos abre brechas críticas de seguridad en los servidores centrales.

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José Luis Rangel, Gerente Comercial de ESET Venezuela. - Foto CDOL

Tras la emergencia sísmica ocurrida en Venezuela, la alteración de la infraestructura física obligó a múltiples empresas a adoptar de forma acelerada esquemas de trabajo remoto e híbrido para sostener la continuidad de sus operaciones. Sin embargo, la premura por mantener la operatividad y la falta de protocolos de seguridad adaptados a contingencias han expuesto al tejido empresarial a brechas cibernéticas críticas, derivadas principalmente del uso de dispositivos personales sin protección adecuada.

El panorama nacional refleja un reto estructural en la preparación corporativa frente a incidentes no planificados. Según el reporte regional ESET Security Report 2025, el 27% de las organizaciones en América Latina afirmó haber sufrido al menos un ciberataque en el último año, mientras que un 32% reconoció carecer de herramientas de visibilidad para confirmar si sus entornos fueron vulnerados. En situaciones de crisis donde el personal trabaja fuera del perímetro de red tradicional, el riesgo se incrementa de forma exponencial si las conexiones no están debidamente resguardadas.

José Luis Rangel, gerente comercial de ESET Venezuela, advirtió sobre la urgencia de reestructurar las defensas corporativas e implementar planes de contingencia formales. La principal vulnerabilidad detectada en esta coyuntura radica en la conexión de laptops o equipos personales hacia los servidores centrales de las organizaciones sin controles previos de autenticación ni protección antimalware.

Para mitigar este escenario, la firma especializada en ciberseguridad destaca la necesidad de instalar programas antimalware de alta confiabilidad en la infraestructura corporativa y en todos los dispositivos desde los cuales los colaboradores realizan sus labores. Asimismo, se señala como requisito indispensable la adopción del Múltiple Factor de Autenticación (MFA) para validar la identidad de los usuarios antes de conceder acceso a los servidores de la empresa.

Rangel enfatizó que prescindir de estos mecanismos de seguridad genera puntos ciegos en la red corporativa. Sin la presencia de herramientas defensivas y esquemas de verificación reforzados, un código malicioso alojado en un equipo personal tiene el potencial de propagarse con rapidez hacia el resto de los sistemas de la empresa, lo que elevaría el costo financiero y operativo derivado de la fuga de datos confidenciales o la interrupción prolongada de los servicios.

Ante un porcentaje considerable de organizaciones que aún no cuenta con herramientas ni capacitación técnica para responder a esquemas laborales improvisados, la concientización del capital humano y la actualización de los protocolos defensivos se perfilan como elementos determinantes para preservar la resiliencia operativa del sector productivo del país.

Fuente: Eset Venezuela

 

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