Sistemas heredados, soberanía de datos y criptografía post-cuántica: el triángulo de tensión tecnológica

Las empresas deben alinear infraestructura, regulación y resiliencia para sostener la innovación.

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Foto Kyndryl

A medida que las empresas intensifican la adopción de inteligencia artificial, se enfrentan a una realidad compleja: las redes heredadas, las nuevas exigencias de soberanía digital y las amenazas cuánticas emergentes están redefiniendo los límites de la seguridad y el rendimiento operativo. Según el informe global de preparación tecnológica elaborado por Kyndryl, que recoge la visión de 3.700 líderes empresariales y tecnológicos en 21 países, existe una brecha significativa entre la conciencia de estos riesgos y las acciones concretas para mitigarlos.

El estudio revela que, aunque el 62% de las organizaciones ya invierte en tecnologías cuánticas, solo una minoría considera urgente la transición hacia criptografía post-cuántica. Esta falta de prioridad estratégica deja expuestos los sistemas actuales a vulnerabilidades que podrían materializarse antes de lo previsto, especialmente en sectores donde la protección de identidades, datos y procesos críticos es esencial. A pesar del potencial transformador de la computación cuántica, apenas el 4% de los líderes la identifica como la tecnología más impactante a corto plazo, y uno de cada cinco cuestiona su retorno de inversión inmediato.

En paralelo, la soberanía de los datos ha dejado de ser un asunto meramente regulatorio para convertirse en un condicionante estructural del diseño digital. El 84% de los encuestados afirma que las normativas de repatriación y residencia de datos han ganado relevancia en el último año, mientras que el 86% considera que la alineación con los proveedores de nube es cada vez más crítica. Las tensiones geopolíticas y la fragmentación normativa están obligando a las organizaciones a replantear dónde alojan sus datos, cómo diseñan sus aplicaciones y qué grado de control pueden ejercer sobre sus entornos digitales.

Las redes, tradicionalmente tratadas como infraestructura invisible, han pasado al centro de la conversación tecnológica. En un modelo operativo impulsado por IA, la calidad y continuidad del flujo de datos se vuelve determinante. Sin embargo, el 25% de la infraestructura crítica se encuentra al final de su ciclo de servicio, y el 20% de los líderes identifica las redes como el principal obstáculo para escalar sus inversiones recientes. Solo el 37% cree que su red está preparada para enfrentar riesgos futuros, a pesar de que el 35% ya está invirtiendo en su modernización. La dependencia de arquitecturas fragmentadas y sistemas heredados limita la capacidad de las empresas para extraer valor de sus iniciativas digitales.

Frente a este panorama, Kyndryl plantea la necesidad de una modernización integrada que no se aborde en silos. Adoptar criptografía resistente a amenazas cuánticas, incorporar principios de soberanía desde el diseño y desplegar redes ágiles y automatizadas son pasos clave para fortalecer la resiliencia operativa. Las organizaciones que logren alinear estos tres frentes estarán mejor posicionadas para reducir riesgos, acelerar la innovación y adaptarse a un entorno digital cada vez más exigente.

El informe sugiere que la preparación tecnológica no debe limitarse a la adopción de nuevas herramientas, sino que requiere una revisión profunda de las arquitecturas, los modelos de gobernanza y las capacidades de respuesta ante disrupciones. En un contexto donde la seguridad, el rendimiento y la soberanía convergen, la capacidad de anticiparse será tan importante como la de reaccionar.

Fuente: comunicado de Kyndryl | Editado por CDOL

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